En la urna votando y con el mazo dando

Oscar  V.

En la urna votando y con el mazo dando

Se dice…, se comenta…, que atravesamos momentos de cambio político. El viejo bipartidismo se tambalea, mientras las nuevas caras de la política alardean de soluciones para los problemas de siempre. Pareciera que sus prodigiosas mentes, atesoran información vetada para el resto de sus colegas. Debe tratarse de una verdadera revolución la que han de traer, si van a ser capaces de revertir la injusticia y la desigualdad que cada año se hacen más presentes.

Tal vez ellos conozcan el secreto, para cambiar un sistema económico que se comporta como un depredador inmisericorde. Tal vez puedan convencer a las grandes multinacionales, de que el enriquecimiento no está por encima del derecho a la vida. Hercúlea tarea la que tienen, especialmente si pretenden hacerlo solo con palabras; porque salvo que baje el Apóstol Santiago como en la batalla de Clavijo, los que tienen el dinero y la decisión de prestarlo siguen poniendo las condiciones.

Que hay más ficción en un acto político que en el ‘Teatro Real’ lo sabemos todos. En el teatro, los actores sienten las emociones de su personaje; en política no se lo creen ni ellos. Hablamos de gestos estudiados, asesores, marketing…; todo un engranaje multidisciplinar para conseguir que su candidato se gane la confianza del votante. Más allá de las intenciones, las medidas propuestas y promesas sin acuse de recibo, se encuentra el objetivo de la victoria.

Es lícito el deseo de ganar…, pero ser cómplice de mascaradas políticas, es otra cosa. Si la razón indica que el gobierno de un país debe estar fundamentado en la responsabilidad y las buenas intenciones, parece desproporcionada la cantidad de recursos invertidos en campañas y demás actos públicos, diseñados exclusivamente para condicionar la opinión de las masas.

Dicho esto, falta por determinar los posibles factores que permiten la consolidación del referido sistema político. Mi opinión no excluye a los partidos que han gobernado desde la transición, de hecho, podríamos incluir cualquier forma de gobierno anterior o posterior a la democracia.

Desde siempre, el poder y la administración de los recursos estuvo en manos de los más aptos física y mentalmente. Por tanto, en esencia, podemos decir que están los poderosos y los gobernados. En los primeros asentamientos humanos, la diferencia entre clases radicaba en la fuerza física y en la habilidad para la supervivencia. A medida que las sociedades evolucionaban, estas diferencias se hacían mayores.

La diferencia entre un noble y un campesino llegó al extremo en el que un rey y sus nobles, gobernaban sobre millones de personas gestionando todos los recursos…; incluido el derecho a la vida. En esos momentos no es de extrañar, que algunos gobernantes se consideraran a sí mismos, dioses.

Actualmente no es muy distinto. Un magnate tiene la capacidad de arruinar un país, condenándolo a la miseria. Esta afirmación no es para nada exagerada. Muchos creen que la democracia y la declaración de los derechos humanos, les protege frente al poder de la élite…; pero solo tenemos que echar un vistazo a la situación mundial para desmontar esa creencia.

Ahora veamos qué factores, permiten esta desigualdad entre unos pocos y el resto del mundo…

Podríamos enumerar varios, pero el factor más determinante es la información. La élite conoce los mecanismos necesarios para usar el sistema económico en su beneficio. No necesitan ejércitos, ni ser elegidos democráticamente para tener el control de los recursos mundiales. Lo que les otorga el poder de los antigüos faraones, es el control del actual sistema económico. Los gobernantes de cualquier país, elegidos o no, deben rendir pleitesía al sistema que ellos controlan. Ante semejante poder, el derecho de sufragio es una broma de mal gusto.

Por tanto, cuando vemos a los candidatos de los distintos partidos exponiendo sus programas políticos, sus estrategias electorales y sus promesas de igualdad, justicia y progreso, es como ver a un rebaño de ovejas intentando decidir cual de ellas va a negociar con el pastor, para convencerle de que ninguna acabe en el matadero.

Desde un punto de vista solvente y práctico, el derecho de voto carece de valor. Si hay alguna posibilidad de cambiar el rumbo de la sociedad, ha de pasar necesariamente por el conocimiento y el acceso a la información.

Mientras nuestra prioridad sea tener un bonito coche, el último modelo de smart phone, casa en la playa o vacaciones en una isla paradisíaca…, la igualdad y la justicia seguirán siendo una utopía en la mente de soñadores. Cuando nuestra prioridad sea el enriquecimiento cultural y la acumulación de información, empezaremos a reducir la distancia entre clases… y tal vez algún día, los políticos incluyan en sus programas, medidas capaces de estar a la altura de sus promesas.

Entre tanto, deberemos conformarnos con intentar dilucidar, qué alternativa política parece más coherente, más sincera y más posible.

Oscar  V.

 

2 comentarios

  1. Hola!

    Desde luego se lo han montado bien con la democracia y la ilusión de libertad, haciéndonos creer que la legislatura no está capitaneada por el capital.
    Pero… aunque sea una obra teatral el show continua y aunque sea un papel muy acotado lo tenemos… y lo bordaríamos si por un momento la masa adiestrada y narcotizada rompieran la cuarta pared y se viese a sí misma.
    Nadie quiere problemas solo se desea vivir lo mejor posible, pero a nadie le gusta ser marioneta o tonto.

    En masa somos manipulables. Debemos bajar al patio de butacas y hallarnos entre el rebaño pastoreado, salirnos como ovejas y regresar a la escena como individuos despiertos para no volver al establo donde nos confinan diciéndonos que somos iguales mientras a nosotros nos dan las sobras del banquete que obtienen a nuestras costa.
    Es difícil seguir una obra sin guión, pero el camino se hace al andar, andar con valentía y fe, no queda otra… o seguir balando a la sombra de sus cuentos.

    En fin, los nuevos no serán la panacea de todo el cotarro que tan bien se lo tienen montado pero al menos les dirá a los Señores de los sillones en la sombra (lobbys, Club Bilderberg…) que podemos hacer más cosas que balar y pastar. Que mandan porque nos dejamos mandar y que si nosotros somos los componentes de la maquinaria… nos necesitan, que el burro donde llevan años subidos les puede dar una coz en cuanto espabile un poco.

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  2. Me ha gustado tu artículo. Sobre todo el darse cuenta de que solo con información, educación y cultura podremos cambiar poco a poco lo que somos. Los políticos, hasta la fecha, son todos iguales (la gran mayoría).

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