Política, políticos y resto de ciudadanos

Yoly Crespo Gamón

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He de reconocer, que hace mucho tiempo que decidí no hablar de política, ni de políticos. Las ideas delirantes y sin sentido nos han llevado a una crisis que se veía venir desde 2006 y, a la que se hizo caso omiso, a pesar de los numerosos indicios y más numerosas advertencias.

Tras de la debacle económica nos tocó apretarnos el cinturón hasta tener “cintura de avispa”; muchos hemos caído en esta crisis, aumentaba el paro, los impagos, el hambre; caían pequeñas empresas, de esas en las que el empresario tiene a pocos trabajadores e intentó hasta la ruina aguantar con la esperanza de poder mantener a los trabajadores; no se pudo hacer. Para salir del abismo había que sacar dinero de donde fuera, las “arcas del Estado”, no estaban vacías, no, para nada, estaban llenas, pero de deudas; deudas que había que pagar sí o sí.

En este País, en lugar de intentar remar todos a favor, gustamos de poner zancadillas, “me romperé la pierna, pero fulanito se da una torta de campeonato”; esa es la teoría y la práctica. Hemos pasado cuatro años en los que unos intentaban legislar y, otros echaban en cara la corrupción, eso sí, a la hora de sacar una Ley anti-corrupción votaron en contra. ¿Es esto sano para los ciudadanos de a pie?, yo creo que no. Yo exijo una Ley anti-corrupción, sea para quien sea, me da igual si tiene o no las mismas ideas que yo, porque aunque me robe un amigo, no deja de ser un robo. Se quiere quitar la subvención a la Iglesia, ¿qué subvención?, señores, que esa subvención se le da porque hay personas que marcan la casilla en la declaración de la renta, no engañen; y ¿dónde iban a comer, a dormir, a avituallarse y a conseguir algo de dinero para poder pagar luz, agua, etc.? ¿Por qué no cuentan esas cosas? ¿por qué no se da altavoz a todo lo que trabajan los voluntarios de Cáritas, las Hijas de la Caridad, etc., para intentar conseguir paliar los efectos de la crisis?, porque no interesa.

Perdidos andábamos en un montón de problemas, cuando hubo una serie de personas que, aprovechando el momento de crispación, crearon los movimientos anti-sistema. ¿Nos ayudaba en algo?, no, es más, nos perjudicaría a la larga. Los partidos del momento, unos porque estaban dedicados a intentar gobernar, otros porque creían que iban a ganar adeptos en ese río revuelto, no hicieron el caso debido a dichos movimientos, la consecuencia ha sido nefasta. Me explico, no estoy en contra de que se hayan creado nuevos partidos, lo que estoy en contra es del momento elegido. En un momento en el que estamos consiguiendo con un esfuerzo ímprobo salir de la crisis, se nos presentaron unas elecciones cuyos resultados todos conocemos. Llevamos meses con un gobierno en funciones, en los que asistimos estupefactos a los tejemanejes de unos y otros para quedarse con un sillón (ese que nadie quería, pero ahora parece ser el más cómodo). Meses, en los que van saliendo casos de corrupción hasta de debajo de las piedras y en todos los partidos. Los mismos meses en los que asistimos a un caos ideológico, del que salvo a muy pocos partidos. ¿Acaso piensan los políticos que a mí me importan sus ideas?, no señores, no; me importa trabajar y llegar a fin de mes.

En el colmo de estas sinrazones asistimos a un debate de investidura del Sr. Sánchez, en el que hemos llegado a extremos jamás pensados. El Congreso de los Diputados se ha convertido en un circo de una pista, en la que un señor da un beso en los labios a otro porque parece ser que lo ha hecho muy bien, mientras, el otro le toca el trasero; unos separatistas catalanes, que dicen que separados pero con ayuda de España, un Presidente del Congreso, total y absolutamente desnortado, qué ha consentido toda clase de desatinos. Y, en medio de esta debacle, los ciudadanos de a pie; ¿cuánto nos ha costado toda esta función?, no lo sé, tampoco quiero imaginármelo, porque ese gasto me repercute y repercute mucho más a cuantas personas están pasando por penurias, por hambre y un largo etcétera.

Sres. políticos, déjense de ansiar sillones y, miren por los ciudadanos que les han votado, déjense de aventuras separatistas y, remen para que salgamos totalmente de la crisis, déjense, de llevar bebés al congreso, de besos y zarandajas y piensen en el resto de humanos qué, no por no ser políticos, somos menos.

Y, a mis conciudadanos les digo, pensaros bien a quien votáis, porque ya vemos para lo que están sirviendo algunos votos. Estamos en uno de esos momentos en los que hemos de elegir el mal menor.

Yoly Crespo Gamón

 

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