Las personas más grandes siempre son las más sencillas

Amonsanmac
Las personas más grandes siempre son las más sencillas
Jayme Marques / Foto: bogui.es

Hace pocos días, en una pequeña sala de un pequeño café, en San Lorenzo de el Escorial, tuve el privilegio de escuchar a una gran leyenda de la bossa nova. Llegó puntualmente a las once de la noche, con su guitarra en la mano. Apenas había diecisiete personas. Pero como él comentó: “Personas de aplausos sinceros”. Mientras iba introduciendo sus temas, nos habló de Frank Sinatra, Celia Cruz, María Creuza…. Vinicius de Moraes, Toquinho, Chico Buarque…. Serrat, Ana Belén, Ketama… y rememoró como conoció a Paco de Lucía. “Tenía catorce años”, dijo… “vivíamos en el mismo bloque y enseguida estuvo interesado en aprender nuevos acordes para fusionar con el flamenco; siempre mantuvimos una estrecha amistad”.

Asombrada por la sencillez con que nos iba contando sus vivencias y encantada de tenerle tan cerca, me sentí durante dos horas, única y afortunada. “Eu sei que vou te amar”, “Maria vai com as outras”, “O pato”, “Garota de Ipanema”, “Manha de Carnaval”, “Aguas de Março”, “Tarde em Itapoa”, “Oh que Será”. Los que allí estuvimos, éramos conscientes de que estábamos viviendo un momento único.

A él se le veía también feliz, sin quejarse de la poca gente que había venido y sin haber suspendido el concierto, comentó que se encontraba como si estuviera en su casa. Escuchando su música, recordé como hace algunos años me sucedió algo parecido. El ayuntamiento de Collado Villalba había creado un festival de Jazz y trajo sin casi hacer publicidad a Elton John. Tuve que mirar varias veces su nombre impreso en la entrada que había comprado por internet, por si me habían engañado. Y hasta que no lo vi en persona no podía creer que fuera Elton John el que iba a tocar en aquel campo de fútbol.

Ese fue otro de los días en el que parecía que había sido bendecida con alguna clase de sortilegio. Pues no me explicaba como aquello no estaba hasta la bandera y mucho menos que yo estuviera en primera fila, al lado del gran Elton John. ¡Qué sencillo estuvo y que grande!

Volviendo al presente y envuelta en las letras portuguesas de las playas de Brasil, oí que Jayme nos decía: “En Junio voy a celebrar mi ochenta aniversario y haré alguna actuación con amigos para celebrarlo; espero volver a verles.” Después de dos horas y de regalarnos varias canciones más, dio por concluido el concierto. Se acercó a nuestra mesa y nos preguntó si nos había gustado. A mí me faltó tiempo para pedirle si sería tan amable de hacerse una foto conmigo, (pensando que me diría que no). Y él tan sencillo me dijo: “Por supuesto”. Cogiéndome por la cintura, allí me quede yo prendada de la bossa nova y aún más del gran maestro: Jayme Marques.

Las personas más grandes siempre son las más sencillas
Jayme Marques / Foto: alexisviernes.es

Se fue como llegó: humilde, discreto y saludando a todos. Y recordé que las personas más grandes siempre son las más sencillas.

Amonsanmac

 

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