Igualdad y paridad

Yoly Crespo Gamón

Igualdad y paridad - Yoly Crespo Gamón

Dos términos que hoy en día escuchamos de forma constante. Igualdad, en cualquier ocasión y paridad, sobre todo en época de elecciones.

El término “igualdad” me parece que se saca de contexto con mucha facilidad y, siempre relacionado con la mujer. Yo, personalmente, jamás me he sentido discriminada por ser mujer. La mayoría de las mujeres españolas han sido siempre el alma del hogar, de ellas dependían la buena economía, el cuidado del marido y de los hijos, etc., el marido trabajaba, traía el sueldo y, se despreocupaba del resto de asuntos. Muchas de esas madres, educaban a sus hijos en igualdad con sus hijas, mientras estaban bajo su techo; esta educación ha tenido efectos positivos en el momento de la incorporación de la mujer al trabajo, esos chicos, sabían que había que ayudar y, se ponían manos a la obra, con muy pocos problemas. Otras madres, educaban a sus hijos de forma diferente a sus hijas, de esta forma, mientras los chicos no hacían nada de los trabajos domésticos, las chicas, desde pequeñas, aprendían a cocinar, coser, planchar, ir por agua y, un largo etc. Esos chicos han tenido y tienen verdaderos problemas a la hora de colaborar en los trabajos del hogar, lo que causa infinidad de problemas.

Hasta aquí todo más o menos bien, lo malo es que en un afán desmedido de igualdad, prostituimos el lenguaje castellano: “miembros, miembras, etc.” y, nos quedamos tan felices. De nada sirve lo que hemos aprendido de los adjetivos calificativos, de los derivados del latín, etc.

Igualdad y paridad - Yoly Crespo Gamón
Susan Walker Fitzgerald, 1910

En el afán de encontrar esa igualdad, para la que muchas mujeres han luchado, nos hemos pasado de vueltas; no nos conformamos con el voto, con ser iguales en los trabajos del hogar, no; pretendemos ser físicamente y psíquicamente iguales y, va a ser que no, los hombres no tienen la menstruación, no se quedan embarazados, no paren y, no amamantan, por más vueltas que le demos. Mientras tanto, mientras los chicos que se acuestan con un montón de chicas, son unos machotes, a las chicas se nos califica de “cuatro letras”, porque para ellos las siguen queriendo vírgenes. No se si en algún momento conseguirán que se diga de ellas “es toda una mujer”, me temo que no.

También quiero referirme al hecho de que en los casos de divorcio, los hijos se los lleve la madre sí o sí; conozco muchos casos en los que los maridos se han divorciado por malos tratos por parte de sus mujeres. Se conocen pocos casos, porque, también a ellos les llega la desigualdad; sí una mujer es maltratada, da pena, sí lo es un hombre, se ríen de él, así que mejor no decir.

En cuanto a la “paridad”, me parece una solemne tontería; las mujeres y los hombres hemos de ser iguales en los puestos de trabajo, siempre que las capacidades sean parejas. Me parece una bobada que en un gobierno tenga que haber X hombres y X mujeres. Y, ¿sí no valen, ellos o ellas? ¿da igual? A mí, personalmente, no. Yo quiero personas válidas, tanto en gobiernos, como en empresas, como en cualquier trabajo, sean hombres o mujeres y, por eso debemos luchar; lo demás son modernismos, que pueden traer muchos problemas.

Yoly Crespo Gamón

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s