La Feria de Sevilla contada por una sevillana

Anabel S.
La Feria de Sevilla contada por una sevillana
Feria de Sevilla / Foto: es.noticias.com

Estoy harta de los dimes y diretes, tópicos y vocablos erróneos sobre la Feria de Sevilla. Así que les mostraré la Feria de la mano de una sevillana de clase media.

Para empezar les rogaría que desterrasen palabras como faralaes y ferias. Yo visto traje de flamenca, lo de faralaes no lo dice nadie aquí y de sevillana voy vestida todo el año. Yo voy a la Feria, así, tal cual, no hay varias Ferias, solo una, ¡gracias a Dios! pues no habría bolsillo ni cuerpo que aguantase. Y ningún sevillano le aplica lo de Abril… ya sabemos en qué mes estamos. Tampoco solemos decir voy al Real de la Feria, hace tiempo que la Feria es más del pueblo que de la monarquía.

Ya sé que la típica masa de harina frita tiene muchos nombres y todos ellos aceptables pero aquí son churros con chocolate, que entran divinamente al salir después de varias horas derrochando energía y alegría, sobre todo al amanecer, para entrar en calor.

Bien, después de nombrar la feria como un sevillano más, explicaré algunos datos que seguramente algunos desconocen y por eso creen que la Feria es cerrada, elitista o clasista.

“Cada uno cuenta la Feria cómo le ha ido”

La magia de la Feria se constituye de cuatro elementos, que no han de faltar si quieres disfrutar de ese ambiente que tan famosa la hace:

  1. Dinero: la Feria es muy, muy cara.
  2. Caseta: la feria es muy cansada y se necesita dónde comer, beber, bailar, ir al servicio y sobre todo sentarse. Si no se tiene propia, pues invitaciones de amigos con caseta, o invitaciones de asociaciones, y si no a ser espabilado y conocer casetas de acceso libre.
  3. Amigos: o conocidos, o amigos de unos amigos, todo vale; toda la Feria apalancado en una sola caseta es aburrido, la Feria es para alternar y bailar con el que se atreva a pedírtelo.
  4. Traje de flamenca: no hay mujer que no esté guapa ceñida de volantes y flecos. No es necesario, claro, pero anima muchísimo. Pero, por favor, los hombres, si no van a montar a caballo que no se vistan de corto.

Dicho esto, y aceptando que sí, que en la feria se gasta mucho dinero, y que si no tienes caseta, ni conoces a nadie no la disfrutas. Es totalmente cierto. Pero voy a explicarles el porqué las casetas no pueden tener acceso libre.

Las casetas son particulares, pagadas por cada individuo y son muy caras. Sí señores, por si no lo sabían no son costeadas por el Ayuntamiento, es más, cobran tasas por ocupar durante una semana cada metro cuadrado de terreno. Así que pretender que las casetas sean de entrada libre es como si yo cuando viajo a otra ciudad que no es la mía pretendiera entrar en la casa que a mí me diera la gana solo por el hecho de estar allí de visita y desear conocer tu casa por dentro, por el simple hecho de estar allí mirando y ser forastera o extranjera.

La Feria de Sevilla contada por una sevillana II
Interior de una caseta / Foto: aznalfarache.blogspot.com.es

La Feria no es elitista. Tiene un precio: el de la tasa (580,32 € por módulo, 4m x 8m), el montaje por módulo (6.000-8.000 €), gastos varios (almacén de enseres el resto del año, mantenimiento de enseres, guarda de seguridad).

Y luego viene el problema del espacio. Sevilla ha crecido demográficamente pero el espacio de la feria es el mismo desde 1973. Casi el 80% de las casetas son de un solo módulo (32m2), mi caseta era una de ellas y tenía una media de 15 socios, socios titulares que tenían derecho cada uno a llevar a su señora e hijos ¡claro está!, pero es que además cada socio podía llevar a familia, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, clientes… multipliquen e imaginen… y verán si no es magia meter a tanta gente en tan poco espacio… verán que no se puede ni cumplir con los que pagan…

En algunos casos venden de estraperlo pases por un día (60 €) o estar una feria en esa caseta (900 – 1.500 €) o apuntarse en una asociación con caseta para siempre (entrada 1.200 € + cuota anual 135 € + cuota anual caseta 250 €). Y se dan guantazos por poder acceder a apuntarse, porque hay cola, en algunos casos la caseta es motivo de litigio por ver quién se queda.

No es elitista, es que sus casetas son simplemente particulares, por eso son tan bonitas, porque las adornan los propios socios, y se sienten como en casa, porque la es desde hace años durante esa semana, año tras año.

El Real de la Feria es público, es lo que pueden admirar, desde fuera, y si quieren entrar en una caseta particular tendrán que conocer a alguien o ir a las públicas, que las hay.

Y no hay más, les aseguro que el sevillano es un buen anfitrión pero de donde no hay… no se puede sacar. Procuren conocer un sevillano con caseta y traer dinero y lo pasarán en grande. Y perdonen si no podemos invitarlos a todos a nuestra casa, ya quisiéramos.

Anabel S.

 

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