Tradición o moda cruel

Virginia García Franco
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Foto: zinfos974.com

China calienta motores para una de las tradiciones más criticada por activistas de todo el mundo: el Festival de Carne de Perro de Yulin, situada en la región de Guangxi, al sur del país. Cerca de 10.000 perros de diversas razas y un número indeterminados de gatos son sacrificados entre el 21 y el 30 de junio para satisfacer la demanda de esta carne en cerca de un millón de personas que acuden a la región con motivo de este festival.

En China, no solo no es ilegal comer carne de perro, sino que además se promueve su consumo desde el Partido Comunista Chino que considera que comer este tipo de carne es una tradición del país que no debe ser criticada por la cultura occidental. Según la tradición china comer esta carne junto con un fuerte licor estimula el calor interno, por lo cual, es un alimento que ahuyenta los fríos del invierno. Se cree que al comer perro en los días específicos, 21 y 22 de junio, la buena suerte viene de la mano de la salud.

Para la celebración, miles de canes son recogidos de las calles y también algunos son llevados con sus collares, no se sabe si entregados por sus propios dueños o raptados de sus hogares sin consentimiento de los mismos. Una vez en el matadero, hacinados a las espera de su sacrificio, los animales son golpeados, despellejados, quemados e incluso hervidos vivos delante de sus semejantes. Esto, según los dueños de los restaurantes, hace que su carne, cargada de adrenalina, sepa mejor.

Tradición o moda cruel
Foto: -independent.co.uk – EPA

China no tiene ninguna ley que proteja a los animales. Pero según expertos, el festival es ilegal bajo las regulaciones establecidas por el ministro de Agricultura en el año 2013, la cual requiere que los animales pasen una cuarentena en un laboratorio antes de ser trasladados, una práctica que rara vez se realiza. Aunque los comerciantes locales se defienden amparándose en que dicho festival es una tradición, los activistas a favor de los derechos animales aseguran que su origen se remonta a 2010 y que su único objetivo es económico, no cultural. Por la indignación generalizada que causa, tanto dentro como fuera de China, las autoridades de Yulin se están desligando de dicha fiesta, pero aún sigue atrayendo a numerosos visitantes y curiosos.

A pesar de que la carne de perro figura en el menú de muchos restaurantes en algunos países de Asía, no solo China, sino también las dos Coreas, Vietnam y Tailandia; en realidad, el consumo de carne de perro es minoritario en China, donde la emergente clase media urbana tiene cada vez más mascotas gracias a la modernización que ha traído el crecimiento económico de las últimas décadas. Pero está más extendido en algunas zonas rurales, sobre todo en las fronteras con Corea del Norte y Vietnam, donde su consumo sí es más popular. Parece que no se tiene en cuenta que la carne de perro también plantea riesgos para la salud humana, pues puede transmitir enfermedades como triquinosis, rabia y cólera, según activistas medioambientales.

Tradición o moda cruel
Foto: change.org

Para detener esta salvajada en 2015 se ponía en marcha en las redes sociales una campaña sin precedentes para frenar el festejo. La campaña contaba con el hashtag #stopyulin2015, la página de Facebook “Stop Yulin Dog and Cat meat festival” y una recogida de firmas en Change.org que superaba el millón y medio de adhesiones. Con la celebración de este festival, es inevitable que me vengan a la memoria la época en que en España, fundamentalmente durante la posguerra, se comía carne de gato, caballo, rata o de cualquier ser vivo que pudiera cazarse sin muchas complicaciones. Aunque no tiene comparación, ya que en España se hacía a falta de algo mejor que llevarse a la boca, en China lo hacen por tradición, una tradición de apenas de uno años y que responde a razones económicas más que culturales.

No criticar las costumbres de otros países, no significar aceptarlas sin más, sobre todo cuando suponen un atentado de tal salvajismo para la especie animal que pone en duda los derechos de los animales en países donde se crían estos especímenes para el alimento y no la compañía del ser humano. En mi opinión, no se trata de no haber viajado o de no aceptar comportamientos a los que no estamos acostumbrados, se trata más bien de denunciar actitudes y acciones crueles contra los animales y a no considerarlas como prácticas modernas y exquisitas que revalorizan la cultura popular china y asiática en general.

Virginia García Franco

 

Un comentario

  1. Parece mentira que una sociedad como la China que antiguamente era una de las cunas del saber, pueda permitir este tipo de atrocidades amparándose en la tradición. Los seres humanos no debemos de aprovecharnos de otros seres, ni torturarles, ni masacrárles. Y hasta que no nos conciencémos de ello y pongamos freno, seguiremos viendo espectáculos tan dantescos como estos.

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