Entrevistas desde el páramo: el indescriptible Carlos

Jaime Morillo Caraballo

a012-06 entrevistas desde el páramo ii - el indescriptible carlos

Había sido una semana de pérdidas, Europa había perdido Inglaterra, España la oportunidad de ser un país más justo y decente y el cine al bueno de Bud Spencer. Por mi parte yo le seguía a la zaga, ya que había perdido un trabajo y la oportunidad de nuevo de ser multimillonario, aunque ambas por desgracia, involuntariamente.

La primera de mis pérdidas fue en una empresa de transporte cuyo nombre no quiero ni recordar pues aunque entré como un simple recepcionista lleno de ilusión, desde el segundo día me di cuenta que la cosa no funcionaría, ya que me exigieron una formación relacionada con operaciones de tráfico, de la que carecía desde un primer momento, pues la última vez que estudié algo parecido fue hace 10 años. Además su sistema de enseñanza era propio del Sargento Hartman o el Chef Ramsey, donde el tono elevado de voz y el desprecio inquisitivo eran la marca de la casa y el día a día.

Y me esforcé durante tres semanas por aprender e intenté cogerle el hilo a la cuestión, volver a ser el hombre que alguna vez fui, pero debido a la escasa formación que recibía, toda muy rápida, confusa y con demasiadas variables para poder retener en el momento. Además, mi única fuente real de conocimientos era el viejo sistema de ensayo y error, por lo que fui llevado sin quererlo a un círculo dantesco de miedo, gritos y confusión continua del cual escapé hace ya 4 días cuando me dijeron que yo no valía para esto con amargas palabras que ni aquí voy a repartir. A todo esto se sumó que no eché mi habitual boleto de la bonoloto y esa semana tocaron todos los números que tenía apuntados, un grupo de inverosímiles circunstancias conspiraron como siempre en hacerme pobre y amargado, no era la primera vez y dudo que sea la última.

Y es que no hay salvación para los desesperados; como siempre extraños acontecimientos nublan mi destino y mi vista, intentando alcanzar una felicidad / estabilidad que nunca llega. Tras tantos varapalos aquí comentados intenté recomponerme los tres días siguientes a base de comida basura e ingentes cantidades de cerveza, y así, entre pizzas congeladas y latas de cervezas marca Eiffel me acordé de que tenía que cumplir una promesa hecha ya hace algún tiempo, tenía algo pendiente que requería mi atención, una entrevista para DiarioE, así que sin dudarlo ni un segundo hice unas llamadas, cogí mi grabadora y me lancé a la carretera a cumplir mi parte del trato; era una calurosa tarde de Junio y yo era un hombre presa de un pánico e inseguridad indescriptibles.

Tras 15 minutos de viaje me hallaba en la otra punta de Jerez, en el barrio de San Valentín, éste como otros tantos barrios de la zona es una área humilde creada a rebufo de la época dorada de las bodegas de Jerez, como tal su arquitectura, sus parques y sus gentes son el claro reflejo de tiempos más simples y mejores. El ambiente estaba cargado de un calor asfixiante y tras esperar unos 10 minutos Carlos hizo acto de presencia.

Carlos que no es Carlos, pues a sus 30 años podría ser un Juan, un Miguel o incluso un Abelardo, prefiere el anonimato. Aunque podría pasar como uno de nosotros, no lo es, sufre una leve esquizofrenia y gracias a ello ha superado la leyes de la evolución del mercado laboral mediante una paguita que le permite vivir con una dignidad superior a la media, pero aún hay más, es bisexual furry y de derechas, todo un personaje en el más amplio aspecto de la palabra. Alguien a quien conocí hace ya dos meses cuando se presentó anónimamente mientras hacia otra entrevista. Tras ello hice una breve investigación, me contaron su historia y tras hablar con él decidí entrevistarlo cuando al preguntarle fortuitamente si creía en el amor, éste tras mírame de arriba a abajo con desprecio me dijo

– Eso es algo de usar y tirar-.

Entrevistas desde el páramo: el indescriptible Carlos
Foto real de “Carlos”

Ahora la tarde se está apagando entre remolinos de color naranja y mosquitos. Niños juegan tumultuosamente con una pelota que ha pasado tiempos mejores. He comprado unas hamburguesas de un euro en un McDonalds y unas cervezas por el camino, nos sentamos en mi coche mientras abro una de las latas, enciendo mi grabadora y un anciano de aspecto taciturno y tambaleante, frágil como un muñeco de paja, hace una repentina aparición:

– Sois los del banco, venís a ver la casa – Pregunta mientras sujeta una carpeta llena de folios escritos a lápiz.

– No, solo prensa señor – respondo mientras hecho un trago casi sin míralo.

El anciano se da la vuelta estupefacto por la respuesta y desaparece entre pisos de color ladrillo. Apago y vuelvo a encender la grabadora, dejo la lata en el suelo, un olor a pepinillo flota en el ambiente gracias a las hamburguesas, ahora sí empieza la entrevista.

Hombre del Paramo (HdP): Buenas tardes, ¿cómo está usted?

Carlos: Bien.

HdP: Como te he comentado por teléfono vamos a proceder a realizarte una entrevista, si te parece bien vamos a hacerte una preguntas rápidas para ir partiendo el hielo.

Carlos: Vale, pero no seas muy rápido.

HdP: ¿Un libro?

Carlos: Cualquiera de fantasía heroica.

HdP: ¿Pero alguno en particular?

Carlos: Cualquiera de dragones y mazmorras.

HdP: ¿Una película?

Carlos: No se, te podría decir un montón pero hace unos días vi los vengadores y me gustó.

HdP: ¿Una canción?

Carlos: ¿De romance?

HdP: Una canción que te llegue, con la que te sientas identificado.

Carlos: Pues tengo un montón, esto es complicado de decir.

HdP: Vale, ¿un cuadro?

En ese momento Carlos me mira con los ojos muy abiertos, una extraña mueca de perplejidad inunda su rostro, con signos me da a entender que la cultura no es lo suyo así que por razones más que evidentes paso al núcleo duro de la entrevista, a la metafísica quántica espiritual que es su vida.

HdP: Bueno Carlos ahora empieza lo difícil, como tú sabes decidí hacerte esta entrevista por la repuesta que me diste cuando te pregunte sobre el amor. Dime Carlos, ¿crees que el amor es solo algo de usar y tirar?

Carlos: Si, salvo que algún día conozca a alguien que valga la pena.

HdP: Y Carlos, si el amor es como tu defines algo vacuo y transitorio para ti, ¿qué es para ti el odio?

Carlos en ese momento se queda mirando un largo rato al suelo, bebe un trago y tras un silencio que se hace eterno dice:

– El odio es desconocer a una persona, el odio es odiar algo -.

HdP: Entiendo, pero dime entre el amor y el cariño qué elegirías.

Carlos: Si puedo, elegiría las dos cosas a la vez.

HdP: ¿Has sentido muchas veces la soledad, el rechazo por tu forma de ser?

Carlos: Un montón.

HdP: Y dime, ¿crees en Dios?

Carlos: Creo que sí, pero no creo en la Iglesia.

HdP: ¿Y en el diablo?

Carlos: Pues no lo sé, debe existir el bien y el mal en este mundo.

HdP: Entonces, ¿crees en el más allá?

Carlos: Creo en los fantasmas, además he tenido una experiencia pero no la voy a contar no vayan a pesar que estoy loco, la gente es muy mala.

HdP: Ya que estamos en plan Iker Jiménez, ¿crees en la vida extraterrestre?

Carlos: No se sabe, pero tengo la esperanza de que sí existan.

HdP: Y dime, ¿qué opinas sobre la suerte? ¿Crees en la buena o la mala suerte?

Carlos: Eso son cosas del destino, si una cosa tiene que pasar pasará. Hay cosas que no podemos evitar, aunque lo intentemos.

HdP: ¿Has estado enamorado alguna vez?

Carlos: Sí, muchas veces.

HdP: Bueno, casi todo el mundo de tu entorno sabe que eres bisexual, ¿lo llevas con orgullo?

Carlos: Sí, porqué no.

HdP: Eres muy tolerante en ese aspecto.

Carlos: Sí, aunque sea una persona gorda, si es buena gente y me gusta a mí me basta. Por qué no (Carlos no me ha entendido pero lo dejo pasar tal vez las cervezas están ya haciéndole efecto).

HdP: Entre el amor o el sexo ¿cuál prefieres?

Carlos: Esta pregunta es un poco difícil, prefiero tener un poco de cada (sonríe picaronamente).

HdP: ¿No te gusta que te falte nada?

Carlos: Claro, es un modo inteligente de ver las cosas.

HdP: ¿Cuál es tu sueño?

Carlos: Como cualquier persona, vivir bien, estar con los amigos, pasarlo bien y disfrutar de la vida.

HdP: Entonces, ¿qué es los que te atormenta por las noches? ¿Cuál es tu peor pesadilla?

Carlos: Yo ya no sueño, ahora solo duermo, no tengo pesadillas. Siempre me levanto como una rosa.

HdP: Entonces no hay nada que te atormente, no sé, ¿tal vez no eches a alguien de menos en tu vida?

Carlos: Sí, casi siempre gente de mi infancia, que están por ahí perdidos.

HdP: ¿Entonces no te arrepientes de algo de tu pasado? ¿No hay nada que te carcoma?

Carlos: La verdad es que sí, algunas cosas del pasado a veces me atormentan como por ejemplo cuando era pequeño, causé un accidente cuando empujé a un compañero del colegio llamado Paco a una valla de acero y ésta le golpeó en toda la boca, con tan mala suerte que le arrancó todos los dientes de delante. Tuvieron que operarlo de urgencia y ponerle implantes, fue una tontería de niño chico pero me arrepiento. Nunca vi tanta sangre.

En este momento de la entrevista hago un inciso, ya que en ningún momento menciona a sus padres. Cuando estudié su caso hablé con vecinos, amigos y familiares, quienes me contaron su historia. Ellos siempre nombraban la gran tragedia que sufrieron sus padres. Carlos es uno de esos niños robados de los años 80. Sus padres pagaron un dinero a unas monjas para tenerlo, sin embargo les salió el tiro por la culata, lo que debía ser su ángel se convirtió rápidamente en un demonio desde que tuvo razón o falta de ella. Al final Carlos nunca los amó. Y el dolor y la decepción acompañaron a sus padres hasta los últimos días de su vida, ya que ambos murieron muy jóvenes, tal vez cansados de luchar contra Carlos y sus continuos malos tratos. Y es curioso como cuando intento preguntar por sus padres el rehúsa y se muestra esquivo, aún hay odio en su mirada y eso es triste. Prosigo con la entrevista, relajo el tono, pues no quiere abrirse en ese aspecto.

HdP: Carlos, ¿cuál es la mejor cualidad que te define y cuál es tu peor defecto?

Carlos me mira de nuevo con cara de asombro de nuevo, no entiende lo que le digo, intento reformular la frase varias veces de forma más simple para ver si hay un entendimiento pero es en vano. Sólo tras varios intentos consigo una respuesta coherente.

Carlos: Que la gente me respete como soy. Soy buena gente, aunque me timen y abusen de mí.

HdP: Así que tu peor defecto es que eres muy crédulo, tiendes a confiar demasiado en las personas. Y dime, ¿has intentado cambiar?

Carlos: Yo soy así siempre.

HdP: ¿Tienes aficiones?

Carlos: Jugar a juegos online, me paso todo el día jugando, ver series mangas y el furry.

HdP: Pero dime sales de noche, ¿eres de vida nocturna?

Carlos: Si, soy más activo de noche que de día, de día soy más pasivo.

HdP: Bien Carlos, eso ha sonado fatal pero ya que entramos en esos temas te voy a hacer una pregunta sobre tu bisexualidad, ¿entre hombre o mujeres qué es lo que más te gusta?

Carlos: Los hombres me han llegado más al corazón pero no soy gay como ya te he dicho soy bi.

HdP: Antes de pasar a otros temas, ¿quieres compartir una anécdota con nosotros?

Carlos: Pues mi primera vez con un hombre.

HdP: ¿Qué pasó?

Carlos: Él era unos 20 años mayor que yo; resulta que estábamos en su casa así en verano con el calor comiendo un potaje de garbanzos, vi que era buena persona y con el potaje nos pusimos calientes, además empezamos a tomarnos una cuantas copas y al final acabamos haciéndolo, cosas de la juventud.

HdP: Supongo que la primera vez siempre es la más bonita, ¿no Carlos?

Carlos: Si, la emoción del momento es muy intensa.

HdP: Por cierto aún no hemos hablado sobre una de tus aficiones que creo es una de las que más te definen, ¿Tu eres furry?

Carlos: Sí.

HdP: ¿Qué es un furry? Además de un tío vestido como un peluche gigante.

Carlos: Otra forma de relacionarte y vivir la sexualidad, hay muchas cosas sobre ese tema y me encanta, hay muchas cosas relacionadas con la cultura.

HdP: Tengo entiendo que uno de los referentes es la película underground El gato Friz. ¿A tí te ha influido?

Carlos: Sí, pero no sé qué es underground. ¿Eso qué es algo del sexo?

HdP: No Carlos, el undergroeund es todo un movimiento de contracultura frente a lo establecido.

Carlos: No entiendo, pero mira el furry es una cosa de Estados Unidos y no es solo para follar. Es un modo de vida, es una cultura diferente.

Entrevistas desde el páramo: el indescriptible Carlos
Foto: guerrillaworldpress.wordpress.com

HdP: ¿Entonces es como un movimiento comunitario en plan quedadas y barbacoas?

Carlos: Sí, en Estados Unidos hay cosas así, hasta pueblos furris, pero aquí en España no, hay muy pocos furris auténticos y hemos tenido muchos problemas con gente que venía con un disfraz barato y solo quería follar.

HdP: ¿Entonces hay discriminación entre los furris?

Carlos: No, lo que pasa es que hay gente falsa que se hacen furris solo para sexo y eso no son furris auténticos.

HdP: Bueno, ¿entonces hay racismo y clasismo entre vosotros? Y si es así, ¿qué es un furry puro?

Carlos: No es eso, pero creo que a un furry auténtico le debe gustar el manga, los dibujos antiguos, las películas de Disney el Pokémon.

HdP: Por lo que entiendo has tenido muchas experiencias furris.

Carlos: Sí, muchas. He quedado tres o cuatro veces, un montón.

HdP: Ok, un montón (ironía mode on). Para ir finalizando este bloque, ¿cuáles son tus furris favoritos y qué animal te representa?

Carlos: Me gusta el disfraz de perro, por lo dócil que soy, y además me gustan los de dragones y los caballos. Aunque los de dragones son muy raros y caros.

HdP: Y dime Carlos, tu forma de vida furry ¿no te causa algún que otro rechazo social?

Carlos: Cada persona piensa diferente, cada uno elige lo suyo y lo mío es ser furry.

HdP: Ahora eres joven, ¿pero te ves haciendo lo mismo dentro de 20 años?

Carlos: No lo sé, a lo mejor conozco a alguien que me haga feliz, pero yo seguiré igual.

HdP: Entonces, ¿te casarías? ¿Adoptarías o tendrías hijos?

Carlos: No, además tener hijos con mi modo de vida es muy difícil, pero una relación con una persona, tal vez sea posible.

HdP: Ahora si te parece bien te vamos a hacer unas cuantas preguntas sobre la actualidad para ya ir terminado. ¿Qué opinas de cómo España está hoy?

Carlos: España va como el culo.

HdP: ¿Qué opinas sobre la victoria del Partido Popular?

Carlos: Muy bien, yo soy del PP.

HdP: Perdona, ¿pero eres bisexual y del PP?

Carlos: Claro, ¿qué hay de malo?

HdP: Nada, pero me sorprende que seas de un partido que siempre ha luchado contra los derechos del colectivo LGTB.

Carlos: Es mi decisión (en este momento se enfada un poco y se pone a la defensiva).

HdP: Bueno es tu opinión, ¿qué te ha parecido lo del Brexit? ¿Tienes miedo a la respuesta de los mercados?

Carlos: No, ya que no invierto en ningún sitio, a mí no me afecta, peor para ellos.

HdP: ¿Y el posible triunfo de Trump?

Carlos: No sé quién es.

Con esta última pregunta termino la entrevista, apago definitivamente la grabadora; él me invita a su casa, la cual huele a cerrado y a calamar pasado; allí me enseña varias clases de pornografía y perversiones insanas que hasta yo en ese mismo momento desconocía de su existencia; terribles imágenes que involucran a hombres zorros y hombres cebras en posturas demasiado indecorosas para nombrarlas, las cuales me hacen huir apresuradamente de esa morada mientras Carlos me intenta convencer a grito pelado de que me compre el Pokémon Go.

Sigo huyendo, demasiadas cosas locas por hoy, no pienses, ya es hora de decir basta, has perdido demasiado me digo mientras derramo en el porche de su casa los restos de un cerveza demasiado caliente para beberla, y con ese último pensamiento me vuelvo al coche y abandono ese barrio mientras el sol cae en el horizonte. Reflexiono, como siempre sobre la extraña condición humana y la vida, en lo que se está convirtiendo y en lo que debería ser y nunca será. Ahí está Carlos, otro fruto de estos tiempos, cobrando una paguita, viviendo su vida, haciendo lo que le más le gusta a pesar de lo que hay afuera; se puede decir que es un tipo con suerte frente a la marea humana de parados y desahuciados que pueblan nuestras calles. En el fondo, Carlos es de ese tipo de personas que te dejan con la sensación de que no son reales, que son personajes de una novela ya inventada, de un sueño o pesadilla y como tal se desvanecen cuando a la vida le da por cerrar el libro o abrir los ojos y despertar.

La noche cae; como tantas veces, estoy solo en el coche; el motor solloza y yo aún sigo presa de un pánico e inseguridad indescriptibles que, aderezados ahora con una sensación de vacío y derrota, no me deja y me ahoga. La noche sigue cayendo, y yo con ella.

Jaime Morillo Caraballo

 

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