El camino olvidado

Natalia Lema Otero

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No hablo del Camino de Delibes ni de cualquier otra acepción que le queramos asignar a este vocablo. Hablo de los caminos olvidados, aquellos con una riqueza patrimonial muy notoria, que han quedado olvidados en Galicia, o no.

Uno de ellos es una ruta post-jacobea que pasaría por Brandomil (Zas), Baíñas (Vimianzo) y Berdoias (también de Vimianzo) hacia los monasterios más importantes de la época como el de Moraime. Esta ruta, un tanto onírica y hermosa por doquier, ha quedado sin un reconocimiento oficial, en la obsolescencia cómoda y en el olvido más profundo.

Sin embargo son muchos los que reivindican que se divulgue el papel fundamental de este trecho en los peregrinajes. Su causa está avalada por escritos referentes a la Edad Media donde se puede verificar que es una ruta utilizada por los que decidían emprender el camino hacia Muxía. Además diversos testimonios de los más importantes peregrinos que dejaron constancia de sus viajes, como Popievolo en 1484, sostienen esta tesis refrendada por grandes indagaciones.

Además el Puente de Brandomil, una belleza idílica, aparece en algunos de los más representativos mapas cartográficos verificando así lo ya dicho con anterioridad.

Es de justicia de todos que de una vez por todas se divulgue una ruta con un peso tan importante en el ámbito de la peregrinación. El pasado es el legado innegable que todos llevamos a cuestas, debemos protegerlo y preservarlo.

El paisaje de la ruta no es si no otro aliciente más a la ecuación. Parajes insólitos, de una hermosura apoteósica, un camino tranquilo, utilizado por nuestros ancestros que sin duda no puede quedar anclado en la pasividad de las instituciones.

Algunos de los eruditos en el tema, como el escritor Rafael Lema, ya han arrojado mucha luz en torno a la investigación sobre el trecho del camino.

Además asociaciones como Baiñas no Camiño y Asociación Grandimirum se están postulando para luchar por el patrimonio vivo que perdura en la zona. Desde asociación de Brandomil y la de Baiñas se están estrechando nexos para dar a conocer la ruta, para que llegue a cada vecino, a cada peregrino, a cada persona. Una de las iniciativas que emprendieron fueron jornadas para caminar por las tres localidades y así visualizar sus objetivos. Sólo es un pequeño ejemplo de las iniciativas llevadas a cabo.

Hay muchos tesoros aún por descubrir pero, como diría Ana Frank, el quid de la cuestión está en hacerlo.

Natalia Lema Otero – Más artículos de Natalia

 

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