Los ganadores de Kenia

Virginia García Franco

a017-11 Los ganadores de Kenia i

¿Qué haría usted con el premio en metálico ganado en un maratón? Pregúnteselo al keniata Jonah Kipkemoi Chesum, el vencedor del Maratón de Barcelona 2017 con una marca final de 2 horas 8 minutos y 57 segundos, quien ha destinado los 3.000 euros del premio a comprar una vaca con la que alimentar a su pequeño hijo de seis meses. Chesum, ganador por sorpresa, pronto podrá contar con la granja que siempre soñó en Itén, la localidad del Valle del Rift en Kenia donde ha vivido siempre.

Si su representante, el inglés James Ruskin, le consiguió a Jonah un viaje a Barcelona, fue para ganar unos cuantos dólares haciendo de liebre, es decir, marcando el ritmo adecuado a los favoritos para que lleguen en el tiempo previsto a la meta. Pero al verse con fuerzas y con los preferidos a los que teóricamente tenía que ayudar fuera de juego, el keniano de 28 años decidió seguir hasta el final para culminar, triunfal, el primer maratón de su vida. Una victoria que le reportará 10.000 euros más, al haber parado el cronómetro por debajo de las 2 horas y 9 minutos. De haberlo hecho por debajo de las 2 horas y 7 minutos, el premio se habría doblado. Con esos 13.000 euros que se llevará de vuelta a Itén, Chesum podrá comprar más de una vaca, desde luego. A la espera de que su representante le vuelva a conseguir una carrera en Europa, el atleta mejorará sus condiciones de vida en Kenia.

Los ganadores de Kenia
Jonah Kipkemoi Chesum (Maratón Barcelona) – Foto: marca.com / AFP

Según National Geographic, la economía de libre empresa y cierto clima de tolerancia política hicieron de Kenia uno de los países africanos más estables tras su independencia de la Corona británica en 1963. Pero en los últimos tiempos la corrupción ha erosionado esa estabilidad y el gobierno, presionado por los sectores reformistas, se vio obligado a implantar un sistema pluripartidista a finales de la década de 1990. Los principales obstáculos al progreso son el alto crecimiento de la población, la escasez de suministro eléctrico y la ineficacia en la gestión de sectores clave. En estos momentos, además, el país se ha visto obligado a hacer frente a una terrible sequía.

Según publica la corresponsal en Nairobi de ABC, Laura Secorun, la Cruz Roja estima que 2,7 millones de personas necesitan ayuda alimentaria y ese número podría llegar a duplicarse antes de la próxima temporada de lluvias, en abril. El delta del río Tana es una de las regiones más afectadas por la falta de agua y los pequeños agricultores han perdido tres cuartas partes de su cosecha en lo que va de año. El problema no es solo la falta de lluvia. El río Tana, el más largo de Kenia, se está secando. El crecimiento demográfico, las nuevas presas hidroeléctricas y varios proyectos agrícolas de gran envergadura están agotando rápidamente los recursos del Tana. Río abajo, este rápido desarrollo se traduce en menores niveles de agua, mayor contaminación y más sedimento.

En Kenia, las tres cuartas partes de la población habitan en el entorno rural y viven de plantar arroz, maíz y plátanos. Pero sin agua, la comunidad ha perdido su fuente de ingresos y muchas familias están sacando a sus hijos de la escuela porque no pueden pagarla. Aparte de la falta de comida, la mayor preocupación de los habitantes del delta es la amenaza de violencia. La falta de agua está agravando la competencia entre las tribus agrícolas y pastoralistas, que desean utilizar las pocas zonas verdes que quedan. Hace tres años, esa misma rivalidad llevó a enfrentamientos violentos, causando más de cien muertos y obligando a miles de personas a abandonar sus hogares.

A todo esto, hay que recordar la huelga de médicos keniatas que dura ya tres meses, desde que en diciembre de 2016 unos 5.000 facultativos de todos los hospitales públicos de Kenia decidieran plantarle cara al Gobierno con la demanda de un aumento entre el 150 y el 180 por ciento de su salario. Según informa Europa Press, a pesar de que se trata de un acuerdo ya firmado entre los profesionales médicos y el Gobierno en 2013, este acuerdo no se ha puesto en marcha en ningún momento y el Gobierno ha decidió despedir a los médicos alegando que el aumento de sueldo exigido lleva a los profesionales públicos a cobrar más que los que trabajan en el sector privado. El Gobierno acusa de “chantaje” a los médicos huelguistas por no querer aceptar el aumento del 50 por ciento de su salario propuesto ante la falta de avance en las negociaciones. El siguiente paso de la autoridad ha sido pedir al presidente de Tanzania, John Pombe Magufuli, el envío de 500 médicos tanzanos que, según ha señalado el Gobierno keniata, se incorporaran de inmediato a sus puestos de trabajo.

Para cuando el lector lea este artículo, los corredores keniatas ya habrán sumado nuevas victorias a su palmarés (de hecho, Kenia ha conquistado el primer oro de la historia en relevos mixtos de cross) y seguirán siendo aún más rápidos que el lento desarrollo de su país. África puede estar orgullosa de ellos.

Virginia García Franco

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s