Weinstein y sus “colegas”

Virginia García Franco

Weinstein y sus colegas

Hace apenas unas semanas nos despertábamos con el ahora conocido como “Caso Weinstein”. Al parecer cerca de una treintena de actrices de Hollywood se han sentido acosadas sexualmente por el productor estadounidense, hasta el punto de denunciarlo como respuesta de apoyo a la primera de las mujeres que dijo sentirse incómoda ante las palabras, gestos y actitudes del empresario cinematográfico. Este ha sido el punto de inflexión para que muchas actrices españolas que se han encontrado en situaciones similares, también denuncien los tejemanejes más oscuros del cine español. Pero no solo ellas.

Las actrices no son las únicas que sufren este tipo de acoso. Faltaría más. Por desgracia, las mujeres seguimos siendo víctimas de depredadores que actúan en cualquier ámbito siempre que consigan lo que buscan, es decir, mantener relaciones sexuales aunque sea sin consentimiento. Por estas y otras denuncias se celebraba en el Parlamento Europeo un debate sobre el acoso sexual que sirvió para delatar estas prácticas dentro de la propia Eurocámara después de que The Sunday Times publicara un reportaje sobre más de una docena de casos de asistentes abusadas por eurodiputados.

Un día antes de las denuncias, en el Parlamento Europeo el grupo Condé Nast International (que engloba a varias cabeceras del mundo de la moda como Vogue, GQ o Vanity Fair) decidía vetar al fotógrafo de 52 años Terry Richardson en sus revistas por acumular varias denuncias por acoso sexual en los últimos años. A pesar de que en un primer momento, Richardson negó los hechos afirmando que se había iniciado una caza de brujas contra él, pasada la primera impresión, ha aceptado que ha mantenido relaciones sexuales con sus modelos pero siempre consentidas y estas se han debido al carácter sexual de sus propios trabajos. También un día después, la actriz y directora Leticia Dolera revelaba en eldiario.es los abusos sufridos cuando tenía 18 años cuando fue objeto de tocamientos por parte de un director de cine. Al mismo tiempo, una de las figuras más poderosas del mundo del arte, Knight Landesman, dimitía como coeditor de la revista Artforum por las denuncias de nueve mujeres, mientras que el periodista norteamericano Mark Halperin recibía cinco acusaciones. Por su parte, la cantante y actriz islandesa Björk también ha confesado que fue acosada sexualmente por un director, sin nombrarlo directamente pero dando indicios sobre su identidad, y lamentó que su actitud fuera algo universal en la industria cinematográfica. Björk solo ha tenido una participación reconocida en el cine, en la película “Dancer in the Dark” (2000), por la que ganó el premio a mejor actriz en el Festival de Cannes, y por la que fue nominada en la misma categoría en los Globos de Oro. Durante el rodaje, se hizo pública su conflictiva relación con el director danés Lars von Trier, director al que parece que hacen referencia sus acusaciones.

Se ha destapado así un escándalo en el que los pocos casos que salen a la luz constituyen la punta de un iceberg. Las denuncias en innumerables ámbitos y campañas como la reciente #MeToo (Yo también), lanzada por la actriz Alyssa Milano, han desatado olas de testimonios de mujeres de todo el mundo. Entre ellas, la gimnasta olímpica McKayla Maroney, que denunció abusos sexuales por parte del médico del equipo estadounidense, actualmente en prisión provisional. Casi al mismo tiempo, su compañera la ucraniana Tatiana Gutsu, campeona olímpica en Barcelona 92 en gimnasia artística, acusaba a su entonces compañero de equipo Vitali Scherbo de violarla cuando tenía 15 años; y reconocía que lo ha hecho movida por la oleada de denuncias que ha suscitado en todo el mundo el caso Weinstein.

A pesar de que muchas acosadas suelen sentirse culpables por haber sido víctimas de sus acosadores, poco a poco el silencio sobre la violencia sexual comienza lentamente a romperse. Hace unos días el Senado de California anunció una investigación sobre las acusaciones de acoso sexual desveladas por un grupo de mujeres que trabajan en el Capitolio de ese Estado de Estados Unidos.

En la política española, Ada Colau desveló el año pasado un episodio de acoso sexual en un evento del mundo judicial cuando ya era alcaldesa y la coordinadora general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, denunció a un empresario por un “acto de contenido claramente sexista”, según la Fiscalía, por el que ha sido llamado a declarar. También decenas de políticas francesas denunciaron el año pasado de manera genérica el acoso sexual en la política gala. En el mundo académico también ocurre: en la Universidad de Málaga varias estudiantes han denunciado a profesores por aumentar su calificación en sus asignaturas a cambio de favores sexuales.

Todos estos ejemplos lo son de la difícil situación que atraviesan muchas mujeres cuando quieren progresar en sus trabajos y equipararse a nivel profesional al hombre. Lo que necesitan es una sociedad que no las cuestione sino que las apoye en la lucha contra este tipo de situaciones para que precisamente no vuelvan a repetirse y se penalice a quien las realice. Una sociedad sin tantos tabúes y sin limitaciones y barreras del tipo que sean para las mujeres que deseen dedicarse a lo que más las apasiona en la vida.

Virginia García Franco

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